24/02/2026
Educar con Ciencia
Educar con Ciencia es una política institucional impulsada por el Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Patagonia Norte, que abarca la zona andina de Río Negro, Neuquén y Chubut.
Por: Educatopía
En el vasto territorio patagónico, donde las distancias geográficas suelen traducirse en brechas de acceso, tanto a servicios básicos como al conocimiento, nació una iniciativa que busca tender puentes entre la comunidad científica y el sistema educativo. Se trata del programa "Educar con Ciencia", una política institucional impulsada por el Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Patagonia Norte, que abarca la zona andina de Río Negro, Neuquén y Chubut.
El programa surge de antecedentes propuestas que venían desarrollándose anteriormente en el CCT y en los institutos de investigación: “Territorio científico para estudiantes”, el INIBIOMA abierto, el IFAB “Puertas abiertas”, la Jornada de Ciencia Abierta “Descubre el CIEMEP” y el circuito en construcción de Turismo científico del IPATEC; y de un diagnóstico claro realizado por la actual gestión del organismo: la vinculación entre la ciencia y la escuela, aunque deseada, solía ser errática, espontánea y dependiente de la buena voluntad individual. Celeste Ratto, directora del CCT CONICET Patagonia Norte, junto a su equipo identificaron que cuando un investigador o investigadora acudía a una escuela, generalmente era porque la institución de sus propios hijos lo contactaba. Si ese vínculo personal no existía o se rompía, la relación entre el sistema científico y el educativo desaparecía.
Para subsanar esta intermitencia, se diseñó una herramienta institucional robusta que permitiera una vinculación constante, sacando la divulgación científica del voluntariado esporádico para convertirla en una política de estado regional. El objetivo central es claro: conectar esos "mundos separados" que a menudo manejan reglas, lenguajes y tiempos distintos.
Los tres pilares del programa
"Educar con Ciencia" no es una actividad aislada, sino un programa integral estructurado en tres grandes líneas de acción que buscan cubrir las distintas necesidades de la comunidad educativa, desde el nivel primario hasta la formación docente.
1. CONICET va a tu escuela Esta es quizás la faceta más territorial del programa. Consiste en llevar a los investigadores directamente a las aulas. La oferta incluye talleres, actividades lúdicas, charlas y debates diseñados para estudiantes de primaria y secundaria.
La mecánica de acceso se pensó para facilitar el acceso al programa por parte de los docentes. Los maestros tienen acceso a una "grilla orientadora" de actividades y propuestas disponibles. Una vez seleccionada la actividad, el contacto se establece directamente entre el docente y el equipo de CONICET, sin intermediaciones y pasos burocráticos que dilaten el proceso. Este vínculo directo es crucial, ya que permite una etapa de "intercambio previo" donde se adaptan los contenidos: no es lo mismo explicar un fenómeno a un niño de primer grado que a un adolescente del último ciclo de secundaria y esta conversación previa sirve para ajustar estas cuestiones.
"La vinculación entre la ciencia y la escuela, aunque deseada, solía ser errática, espontánea y dependiente de la buena voluntad individual."
2. Territorio Científico para estudiantes Si la primera línea lleva la ciencia a la escuela, esta segunda línea lleva la escuela a la ciencia. Dirigida específicamente a estudiantes de nivel secundario, esta iniciativa invita a las escuelas de la provincia de Río Negro, Chubut y Neuquén a visitar los institutos del CONICET Patagonia Norte.
Lejos de ser una visita guiada pasiva, la experiencia se diseña a medida. Los coordinadores del programa indagan sobre la orientación del colegio visitante para adecuar los contenidos. Si la escuela tiene orientación biológica, visitarán laboratorios afines; si es técnica o social, se ajustará el recorrido. Durante estas visitas, los estudiantes recorren las instalaciones y mantienen reuniones con dos o tres investigadores de diferentes disciplinas, recibiendo un "pantallazo general" del trabajo de campo y la realidad de la investigación en Argentina.
"Saber investigar no implica saber enseñar a un niño: no es lo mismo estar en un laboratorio o escribir un paper que después acercarte a una escuela"
3. Capacitación Docente La tercera pata del programa apunta a la sostenibilidad del conocimiento: formar a los formadores. Aunque todavía se encuentra en proceso de institucionalización plena con el Ministerio de Educación para el otorgamiento de puntaje, el CONICET Patagonia Norte ya ha dictado alrededor de 12 capacitaciones.
Estas capacitaciones surgen de la demanda real de las escuelas. Un ejemplo recurrente es el uso de laboratorios escolares: muchas instituciones cuentan con el espacio físico y el equipamiento, pero los docentes a veces carecen de la formación técnica para utilizarlos pedagógicamente. El programa no solo cubre ese bache, colabora con el intercambio de saberes con los y las docentes, y con información sobre los equipos que tienen en los laboratorios, además de ofrecer actualizaciones en temáticas específicas.
El desafío pedagógico: Traducir la ciencia
Uno de los aspectos más innovadores de "Educar con Ciencia" es que reconoce las limitaciones pedagógicas de los propios científicos. Como admite la dirección del programa, saber investigar no implica saber enseñar a un niño: "No es lo mismo estar en un laboratorio o escribir un paper que después acercarte a una escuela".
Para resolver esto, el programa recurrió a sus propios recursos internos. Se convocó a un equipo de investigación del CONICET especializado en educación y aprendizaje cognitivo, liderado por la investigadora Nora Scheuer. Este equipo brindó talleres y recursos pedagógicos a los científicos interesados en participar del programa, enseñándoles a hacer accesibles sus resultados y a manejar la dinámica escolar. Esta "traducción" pedagógica es un requisito previo para garantizar que la experiencia sea enriquecedora y no una mera exposición técnica incomprensible.
"Cualquier docente sabe que la burocracia puede matar las mejores iniciativas. Por ello, la gestión del programa decidió simplificar radicalmente el acceso. Aunque se trabaja articuladamente con las supervisiones escolares para difundir la información, la inscripción se realiza a través de un simple formulario web."
Cualquier docente sabe que la burocracia puede matar las mejores iniciativas. Por ello, la gestión del programa decidió simplificar radicalmente el acceso. Aunque se trabaja articuladamente con las supervisiones escolares para difundir la información, la inscripción se realiza a través de un simple formulario web en la página del CCT para que cualquier docente pueda directamente coordinar con el equipo del programa.
"Si vos complejizás mucho la cuestión burocrática (...) la gente se queda en el camino", explica Ratto. El sistema permite que los investigadores ofrezcan sus actividades según su disponibilidad (una, dos o tres veces al año), y una vez cubierto el cupo, la oferta se renueva, garantizando que siempre haya propuestas viables y gestionables,.
Pero la gestión no termina en la inscripción. El programa cuenta con una figura clave de articulación, Eugenia Ghío, quien se encarga de la logística fina. El CONICET se asegura de proveer todos los materiales necesarios —desde cañones proyectores hasta cartulinas y plastilinas— para que la actividad no dependa de los escasos recursos de la escuela ni del bolsillo del investigador,.
Esta previsión logística es fundamental para cuidar también al personal científico. Se busca evitar que el investigador llegue a la escuela y se encuentre sin los elementos básicos para trabajar, una situación que podría desalentar futuras participaciones. Al garantizar el transporte y los materiales, se asegura que la experiencia sea positiva para ambas partes.
Diversidad disciplinaria: Más allá de la biología
Es común asociar al CONICET exclusivamente con las ciencias naturales o exactas, pero "Educar con Ciencia" hace un esfuerzo consciente por equilibrar la oferta disciplinaria. El CCT Patagonia Norte alberga siete institutos que cubren cuatro grandes áreas del conocimiento, y el programa refleja esta diversidad.
Las escuelas pueden acceder a actividades sobre biotecnología en el IPATEC, visitar los laboratorios del INIBIOMA, o sumergirse en las ciencias sociales. Investigadores del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDyPCa) han desarrollado juegos sobre el trabajo de campo en arqueología, mientras que grupos de estudios sobre género y memoria ofrecen talleres sobre identidad y derechos humanos. Este equilibrio se cuida meticulosamente para que las escuelas roten y conozcan el espectro completo de la ciencia nacional.
Incluso se han realizado experiencias inmersivas, como la actividad "Misión Ciencia", una suerte de escape room con desafíos científicos organizado junto a Parques Nacionales, que permitió a las escuelas participar de una narrativa de rescate de fauna nativa aplicando conocimientos científicos.
Un refugio en tiempos de crisis
La implementación y sostenimiento de este programa adquiere mayor relevancia al observar el contexto actual del sistema científico argentino. Según relata Celeste Ratto, tras un periodo de expansión y financiamiento en 2022 y 2023, el organismo enfrenta hoy una situación crítica caracterizada por recortes presupuestarios, despidos de personal administrativo y una caída drástica en los ingresos de becarios e investigadores.
"El programa funciona como un 'refugio' y una trinchera para seguir construyendo sentido y vocaciones científicas en un escenario adverso."
A pesar de que los salarios han sufrido una pérdida de poder adquisitivo cercana al 60% y que los fondos operativos para proyectos de investigación están virtualmente congelados, "Educar con Ciencia" se sostiene gracias a que requiere más "voluntad política" que grandes presupuestos. Con un fondo mínimo para cubrir gastos básicos de materiales, el programa funciona como un "refugio" y una trinchera para seguir construyendo sentido y vocaciones científicas en un escenario adverso.
La respuesta de las escuelas ha sido contundente. La demanda crece y las instituciones educativas eligen cada vez más al CONICET como destino de salidas didácticas. Para los estudiantes, especialmente en primaria, el entusiasmo es palpable. En secundaria, aunque la recepción es heterogénea, muchas veces estas visitas logran despertar preguntas inéditas en los jóvenes, abriendo puertas a futuros posibles que antes no imaginaban.
En definitiva, "Educar con Ciencia" demuestra que, incluso en tiempos de escasez material, la articulación inteligente entre instituciones públicas puede generar un valor incalculable. Como dijo su directora: “Solo hace falta voluntad política”.
Al sistematizar e institucionalizar lo que antes era un esfuerzo individual, el CONICET Patagonia Norte no solo está divulgando ciencia; está construyendo ciudadanía y defendiendo, en la práctica, la importancia del conocimiento para el desarrollo de la sociedad.