24/01/2026
LEER Y COMPRENDER TEXTOS
¿A qué desafíos en torno a la comprensión lectora nos enfrentamos los docentes hoy, en la era digital? Alfabetización digital, uso excesivo de pantallas y educación crítica son algunos de los temas que exploramos junto a Valeria Abusamra.
Por: Educatopía
Valeria Abusamra es Doctora en Lingüística por la UBA y Doctora Honoris causa por la Universidad de Chubut. También es Investigadora adjunta del CONICET, profesora de Psicolingüística II en la UBA y docente de posgrado en distintas universidades del país y del exterior.
En la presente entrevista exploramos junto a ella los desafíos de la comprensión de textos hoy, pero también evaluamos la situación actual del uso de IAs y el celular, además de la incidencia de los algoritmos en la política actual.
-¿Cómo evaluás el uso de las tecnologías o el celular hoy, vinculado a la lectura y a la comprensión?
Hay una reflexión que hace Daniel Cassany, profesor de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España) que dice que en realidad todas las reflexiones acerca de cómo impacta lo digital en el ámbito educativo son múltiples, especulativas, bastante exageradas (o desmedidas), son generosamente grandilocuentes y son sospechosamente, también, negativas. Creo que esto resume de alguna manera lo que sentimos frente a este avance de las tecnologías y cómo impacta en el ámbito educativo.
Sin lugar a dudas, yo creo que en las últimas décadas el uso de todos los dispositivos digitales (computadoras, celulares, tablets, lectores electrónicos) aumentó de una manera enorme. Y estos cambios también transformaron, entre otras cosas (porque son muchas), nuestras prácticas de lectura.
Entonces surgen una cantidad de preguntas enorme: ¿Leemos distinto? ¿Se leía mejor antes de lo que se lee ahora? ¿La lectura y la comprensión de textos en soportes impresos o en soportes digitales, es comparable? ¿Las instituciones educativas se benefician o se ven perjudicadas con estas transformaciones? Los llamados nativos digitales, la generación Z o los millennials, ¿muestran ventajas a la hora de leer en pantallas, respecto de otras generaciones? Estas son muchas de las preguntas que nos venimos haciendo docentes, investigadores, padres y nosotros mismos como lectores.
Y lo que creo es que cualquier respuesta que nos planteemos tiene que ser tomada como un borrador de la verdad. Porque en unos años vamos a encontrar o bien nuevos beneficios, o vamos a sumar desventajas a esto, pero no está todo dicho y hay constantemente avances.
Hay un punto acá que es clave: la alfabetización digital no reemplaza las formas tradicionales de leer, sino que de alguna manera las complementa. Y en un mundo en el que los dispositivos tecnológicos están a la orden del día, aprender a manejarlos y a leer en estos formatos se vuelve necesario.
La cuestión acá es qué comparo con qué: ¿una lectura lineal como hago, por ejemplo, en el papel, la puedo comparar a otra lectura lineal en pantalla? ¿O la lectura de un libro, con navegar por internet? Lo que yo compare va a ser determinante. El estudio de cómo influyen las tecnologías sobre la educación incluso llegó a repensar lo que entendemos por alfabetización.
Hay un punto acá que es clave: la alfabetización digital no reemplaza las formas tradicionales de leer, sino que de alguna manera las complementa. Y en un mundo en el que los dispositivos tecnológicos están a la orden del día, aprender a manejarlos y a leer en estos formatos se vuelve necesario.
También creo que es posible leer y comprender en cualquier formato. Casi te diría que es una preferencia y una elección, pero el verdadero desafío para mí aparece en el momento en que tenemos que sostener la concentración durante un tiempo limitado, específico para leer un texto de manera más profunda. Y estamos insertos en un mundo donde la distracción es constante, donde la atención se volvió sumamente fugaz y dispersa.
Martín Kohan, en la apertura de la Feria del Libro, dice: "El mundo (lo digo así, en forma genérica) siempre ha sido lo que esencialmente es: una especie de conspiración general, y apenas solapada, destinada a no dejarnos leer. A menudo son los mismos que fungieron de predicadores de la lectura (padres, madres, profesores, preceptores) los que luego, cuando leemos, vienen ¡y nos hablan! El mundo como tal ya estaba configurado así: como una máquina de interrumpir. Pero probablemente nunca ha sido tan difícil como ahora conformar esa zona liberada (liberada para uno mismo) y ese tiempo liberado que el ejercicio de la lectura requiere; nunca ha sido tan difícil como ahora desconectarse (porque estamos, en sentido estricto, conectados siempre) para poder ponerse a leer".
Creo que acá viene otro punto fundamental: el celular. Cuando hablamos de cómo se lee en un soporte y otro, y qué diferencias hay, yo creo que el foco tenemos que ponerlo en el celular, porque en todo esto que tiene que ver con los mecanismos atencionales, el celular se convierte en un gran obstáculo. Es, obviamente, una herramienta súper poderosa: transformó la forma que tenemos de vivir, de vincularnos con otros, de leer, de escribir, de pensar críticamente.
Justamente lo que hace es poner en crisis la concentración, el tiempo que necesitas sostener para poder hacer una lectura profunda y esto no solamente afecta a la lectura. Tiene consecuencias también en la forma en que nos comunicamos. Hay estudios que muestran que cuando está el celular de por medio la gente interactúa menos y hasta sonríe menos; también se muestra cómo está afectando el desarrollo temprano del lenguaje, o cómo afecta los hábitos de sueño.
Incluso hay estudios que analizan el consumo en general. Antes, cuando llegabas a la caja de un supermercado, tal vez elegías un último objeto o alimento; hoy en día, hay un estudio interesante que muestra cómo bajó el consumo de chicles desde que apareció el smartphone. Porque la gente, en lugar de estar mirando qué hay alrededor, está mirando el celular.
No se trata de demonizar el celular, pero sí de pensar críticamente en el uso que hacemos. Porque si todo lo que estamos haciendo (leer, escribir, aprender, hacerte amigo, discutir, comprar, escuchar música) se reduce a una pantalla que entra en la palma de la mano, entonces tal vez sea el momento en el que tengamos que preguntarnos cuánto elegimos auténticamente y cuánto simplemente nos estamos dejando llevar.
No se trata de demonizar el celular, pero sí de pensar críticamente en el uso que hacemos. Porque si todo lo que estamos haciendo (leer, escribir, aprender, hacerte amigo, discutir, comprar, escuchar música) se reduce a una pantalla que entra en la palma de la mano, entonces tal vez sea el momento en el que tengamos que preguntarnos cuánto elegimos auténticamente y cuánto simplemente nos estamos dejando llevar.
-Miguel Benasayag comentó recientemente (y generó mucha repercusión) que la lectura en dispositivos digitales no se asentaba en la memoria. ¿Qué creés de esto?
Yo no voy a ir en contra de esa afirmación pero lo que creo es que genera, tal vez, nuevas formas de memoria. Porque también se ponen en juego otras formas atencionales, otras funciones ejecutivas. Las funciones ejecutivas son funciones mentales superiores que me permiten a mí determinar qué estrategia voy a usar para leer, cómo voy a leer de manera más profunda, de manera más rápida y diagonal, qué tengo que activar, qué tengo que suprimir. Es una especie de director de orquesta que regula mi comportamiento frente a la tarea de leer.
Y todas estas cuestiones cambiaron. Hay una atención diferente, hay desafíos diferentes. Es verdad que hoy en día ya no descansas en los datos que almacenas en tu memoria de largo plazo, sino que tenés todo muy al alcance de la mano. Yo creo que guardas ciertas representaciones mentales, porque siempre que lees se trata de esto: la construcción activa de significado combinando lo que dice el texto y lo que tiene el lector dentro de su conocimiento del mundo, entonces de alguna manera siempre generas y guardas representaciones mentales.
-¿Cuando leemos en dispositivos digitales, se activan mecanismos distintos que cuando leemos en papel?
Si ponemos de ejemplo la lectura en una tablet, frente a la lectura en un papel, vas a leer de la misma manera: de izquierda a derecha, va a primar la lógica del tiempo, vas a ir letra por letra, palabra por palabra. Cuando vos navegas en internet, ya el procesamiento de la información es otro, porque entra en juego la lógica de la espacialidad donde vos procesás en paralelo información.
Durante la pandemia, nosotros hicimos una investigación en la cual comparamos el rendimiento de un número importante de estudiantes universitarios, según el dispositivo que utilizaban para estudiar: celular o computadora. Lo que pudimos observar es que cuando vos lees en computadora la lectura se da de un modo prácticamente igual que cuando lees en papel, sobre todo cuando los textos son narrativos.
Sin embargo, sí hay diferencia en la lectura de textos argumentativos o expositivos, porque requerís una concentración y un esfuerzo mayor para construir representaciones mentales. Pero, por la distractibilidad que genera, hay peores resultados leyendo en el celular que leyendo en computadora. Acá la clave siempre va a ser qué comparas y con qué.
Nosotros tenemos un libro que salió hace muy poquito que se llama "Cerebro y ficción: mitos y verdades en la neurociencia", que justamente trata de esta necesidad de doble alfabetización entre la ciencia y la escuela, y yo te diría la sociedad en sí, porque lo que ocurre es que se cree tan acríticamente, tan ciegamente en el discurso científico que muchas veces resulta difícil interpretarlo porque viene con un tono mucho más formal y técnico, se descontextualizan los hallazgos y se generan una cantidad de mitos... lo que nosotros de alguna manera llamamos la fake news de la ciencia.
Más allá de esta idea de "El celular me distrae", también hay otra cuestión en la lectura en pantallas, que se conoce como hipótesis de la superficialidad, es decir, que en la medida en que vos sos un usuario bastante asiduo de redes sociales de pantallas para cosas más cotidianas, la lectura que se hace es más superficial, como si te pusieras en modo zapping. Eso, a la hora de comprender un texto de manera profunda puede incidir. Y es por eso que los nativos digitales tampoco necesariamente comprenden mejor cuando leen en dispositivos digitales.
Acá quería también comentarte otra investigación que hicimos, en la que evaluamos 45.000 estudiantes que entraban al programa UBA XXI en una tarea sobre la comprensión de textos, donde medíamos eficacia lectora (velocidad y precisión en la lectura) y realizamos un cuestionario sobre hábitos lectores.
Una de las preguntas era ¿Cuántos libros lees por año?, y lo que encontramos es que la curva subía hermosamente cuanto más libros leía, pero esa curva bajaba de la misma manera cuantas más horas estabas en el celular usando las redes sociales. A mayor cantidad de horas (por ejemplo, el año pasado el promedio en mis estudiantes era de 8 horas diarias), se comprendía menos lo que se leía.
-Entonces, ante la pregunta de ¿Qué se puede hacer ante esto?, o ¿Cuáles serían los recursos que pueden implementar los docentes?
Nos enfrentamos frente a un gran desafío, porque creo que cuando uno piensa en la comprensión de textos no solamente hay que pensar en las habilidades cognitivas generales que puede tener un lector, sino que hay otros aspectos además, por ejemplo la motivación por lo que lees. Yo soy una gran admiradora de Borges, pero entiendo que son textos que representan mucha dificultad. Entonces, si vos, en 1º año de Escuela Secundaria, sin muchos andamiajes o mediación, bajas Borges al aula, la tercera parte del curso probablemente no va a comprender lo que está leyendo y eso te desmotiva.
Entonces, ¿qué se puede hacer? Nosotros desarrollamos una cantidad de programas de mejoramiento de la comprensión de textos para distintos niveles del sistema educativo, que consiste en mezclar recursos. Quiero decir, vos podés aprender a comprender textos, no solamente con un texto, sino que podes hacerlo con una película, con una propaganda, con una historieta, con millones de recursos que van más allá de lo textual.
Porque la comprensión de textos (esta generación activa de significado) supone la puesta en marcha de procesos como establecer lazos cohesivos, generar inferencias, jerarquizar la información, armar secuencias de hecho, aplicar habilidades metacognitivas (como monitorear lo que leo o intuir lo que va a venir), tener la flexibilidad para seleccionar estrategias. Todo eso vos lo podés poner en marcha, también, a través de otros mecanismos, no solamente a través del texto.
Por ejemplo, hay una muestra fotográfica de una artista llamada Golden que se proponía mostrar cómo serían las princesas de los cuentos de hadas si vivieran hoy en día. Entonces te aparece Caperucita Roja comiendo McDonald's o tomando una Coca-Cola. Es muy interesante, porque cuando le mostrás eso al estudiante, le estás diciendo: "Mirá, así construís significado". Vos traes la idea que tenías de la historia original para aplicarla a esto nuevo y poder entender qué te quiso transmitir. Estás poniendo en evidencia un mecanismo que suele ser invisible.
No está tan consensuado el hecho de cómo hacemos para enseñar a comprender textos. A comprender textos se enseña, o se debería enseñar. Es una habilidad que es cultural, nadie nace sabiendo comprender textos. Así como se enseña cuando un niño es pequeño a leer. Sin embargo, muchas veces lo damos por supuesto, es como por default. Llegamos sabiendo leer y comprender textos, y eso es un gran error, porque la habilidades culturales deben ser enseñadas explícitamente y esa enseñanza explícita implica entender a qué remiten cada una de estas habilidades que yo te mencionaba: vocabulario, jerarquización, habilidades metacognitivas.
En la medida en que vos puedas enseñarles a que todo eso se pone en marcha cuando lo pensás, crees que comprender textos es teóricamente imposible, pero la realidad es que cuando vos haces un trabajo explícito y acompañás sostenidamente en el tiempo, los resultados se ven y se ven muy bien. Creo que hay que ver la parte llena del vaso, y ver que es posible mejorar la comprensión de textos y que no supone simplemente hacer leer por leer, sino preocuparse por hacer una buena selección, por transmitir y explicitar estos procesos. Y creo que eso de alguna manera empodera al que está leyendo, porque en la medida en que vos te das cuenta que podés podés leer y comprender, querés seguir haciéndolo.
-Es sabido que hay muchísimos cursos y capacitaciones hoy en día, disponibles para docentes, para aplicar el uso de las IAs en el aula. ¿Crees que existe la suficiente evidencia e investigación en el tema, para lanzarse a dar capacitaciones al respecto? ¿Consideras que la IA es un irrenunciable hoy?
Voy a hacer una analogía con la neurociencia. Las neurociencias cobraron un estatus muy particular, e incluso injusto te diría. Para algunos representan la salvación, algo milagroso y mágico, y para otros representa un atentado contra el pensamiento crítico. Eso es un problema de quienes interpretamos lo que estamos leyendo, no es un problema de la neurociencia. La neurociencia es una disciplina más que te valida o no ciertos modelos lingüísticos o gramaticales, si hablamos del área del lenguaje.
Ahora, hay un gran problema, que es que como a la gente le interesa, surgieron una gran cantidad de cursos, con una variedad enorme. Tenés algunos muy serios, y algunos que deberían sacarse del medio. El gran problema es que, quien no es experto en esto, no tiene la capacidad de discernir entre uno que sea muy bueno y otro que no lo sea.
Todo lo que tiene que ver con los cursos y las formaciones sobre Inteligencia Artificial y sobre Tecnología está creciendo a una gran velocidad y esto es un signo del tiempo en que vivimos. Me hace acordar a una cosa que ocurrió hacia fines de la década del noventa en Estados Unidos, con unos CDs que se llamaban "Baby Mozart", "Baby Einstein", y que eran de música clásica, teorías científicas u obras literarias. Era una empresa que sacó un negocio multimillonario y prometía crear pequeños genios en Estados Unidos. Esto lo compra Disney, y 10 años después tiene que salir a retractarse. Porque se vendía junto con testimonios de personas que decían "Yo lo usé y mi hijo desarrolló el lenguaje a mucha velocidad, con un gran índice de palabras" y experiencias similares. Y toda esta evidencia científica no era verdadera. Disney tuvo que salir a pedir perdón, y pagar una indemnización a los que habían comprado estos materiales. A pesar de esto, el material sigue a la venta.
Sobre la Inteligencia Artificial, hay una necesidad (que es real) de que los docentes y las docentes comprendan no solamente cómo usar las herramientas, sino también cuáles son las implicancias éticas, pedagógicas y sociales que esto tiene. La Inteligencia Artificial me parece igual que la neurociencia. No es una varita mágica, pero tampoco es algo que podamos ignorar. Creo que lo interesante y lo urgente es formar a los docentes para que puedan apropiarse críticamente de estas tecnologías.
No solamente saber usarlas, sino también, cuánto sentido tiene usarlas, para qué, con qué límites, qué se pone en juego. Hoy se habla de la buena pregunta, con la Inteligencia artificial lo importante es la pregunta que le haces. Yo he corregido en la Universidad parciales que obviamente fueron respondidos con Inteligencia Artificial y todos contestaban lo mismo, entonces la pregunta que hacían era la misma. Lo que vos tenés que encontrar ahí es la vuelta a cómo tenés que preguntar, repreguntar, cómo ajustas lo que te responde la Inteligencia Artificial.
Con respecto a si Inteligencia artificial es irrenunciable o no en el aula, creo que claramente lo que es irrenunciable es que la escuela se involucre en el debate, por cómo la Inteligencia Artificial está transformando el mundo. Ahora, después la decisión de incluirla o no, tiene que ver con muchas otras situaciones: el contexto, las condiciones materiales de cada escuela, el proyecto pedagógico. Lo que sí creo es que es importante preparar a los docentes para acompañar a sus estudiantes en un mundo que cambia muy rápido y en el que pensar críticamente sobre la tecnología es tan importante como saber usarla.
-Actualmente, se instaló la posibilidad de modificar la ley de Educación Federal y volver a una centralización del sistema, ¿qué pensás de eso?
Esa es sumamente difícil. No te voy a decir "desde adentro" porque mi trabajo es de investigación, pero sí trabajo mucho con las distintas jurisdicciones dando capacitaciones, acompañando en la implementación de proyectos... Una cosa es qué pueda pensar, y otra cosa es lo que creo que puede llegar a ocurrir.
Porque me parece que es tan difícil ponerse de acuerdo en cuestiones básicas... No me pasa tanto a mí, que trabajo con la comprensión de texto, pero si lo pensás a nivel de la adquisición de la lectura, en los últimos tiempos en Argentina se generó una guerra, que no debería existir, entre los métodos de enseñanza de la lectura y de la escritura. Me parece que hay tantos intereses puestos en juego y hay tantas diversidades en las perspectivas que me resulta difícil el unificar.
Porque me parece que es tan difícil ponerse de acuerdo en cuestiones básicas... No me pasa tanto a mí, que trabajo con la comprensión de texto, pero si lo pensás a nivel de la adquisición de la lectura, en los últimos tiempos en Argentina se generó una guerra, que no debería existir, entre los métodos de enseñanza de la lectura y de la escritura. Me parece que hay tantos intereses puestos en juego y hay tantas diversidades en las perspectivas que me resulta difícil el unificar.
Creo que sí, que sería deseable consensuar. Por ejemplo, ahora estamos intentando articular con un grupo de investigadores que viene trabajando en la progresión de la alfabetización, es decir, sobre qué pasos serían los que uno debería pasar para comprender bien textos, críticamente. Pero no es fácil encontrar consensos. Veo desde adentro las diferencias en las perspectivas, la falta de consideración de lo que no es lo que pienso. Es verdad, es mucho más fácil cuando vos tenés una idea creada, confiar en lo que vos estás proponiendo, que aceptar cosas nuevas.
-En torno al debate que existe hoy sobre la tecnología, ¿qué importancia creés que tiene la ética, la ciberseguridad y las regulaciones, considerando el alzamiento de la extrema derecha y la plataformización de la vida cotidiana?
Creo que en tiempos, como vos decías, de auges de extremas derechas y de plataformalización de la vida, la pregunta no es solamente qué tecnología usamos, sino quién la controla esa tecnología, con qué fines y con qué límites éticos y legales la controlan.
Esos algoritmos, que son como motores invisibles que deciden qué vemos y qué no vemos, no son para nada inocentes, tienen como efectos acumulativos y, de alguna manera, lo que hacen es "esculpir" las creencias y los comportamientos de cada uno de nosotros. También hay otro factor muy importante que es la sobreinformación, que nos lleva a la desinformación.
Estamos en tiempos no solamente de propagación de fake news, sino también en los que perdemos la noción de la fuente. El otro día participé en una entrevista de un programa radial de Uruguay, muy lindo, que se llama "Hijos de punta" y cuando hablábamos de que la lectura y la escritura son colaborativas, el periodista me decía que tiene un amigo que hace humor, y que el humor también es algo colaborativo, porque vos hacés un chiste y otro lo escucha y lo reformula, lo cambia, etcétera. Y hoy todo funciona de esta manera. Entonces ocurre que no hablamos por lo que leímos, sino por lo que leyó otro, que leyó otro y que leyó otro... esto que dice Martín Kohan, ya no nos sacan solamente de contexto, sino que nos sacan de texto.
Hace que tengamos que ser muy cuidadosos, que necesitemos trabajar con lectores críticos y que sean capaces de discernir qué es verdadero, qué es falso y que no se apresuren a opinar sin fundamentos. Hace dos meses atrás, por lo menos mi red social, estaba plagada de gente que ponía "Se nos fue un grande", aludiendo a Pepe Mujica. Y entraba a los diarios de Uruguay y ninguno decía nada. Después veías a toda esa misma gente retractándose, diciendo "Perdón, lo leí en otro perfil y lo posteé". La gente no se informa o cuestiona si lo que está leyendo es real o no.
Entonces estamos en un momento que me parece que es peligroso, y ese peligro a veces es invisible para el usuario. Creo que a nivel político esto es sumamente grave, porque estos algoritmos no solamente refuerzan lo que pensamos, sino que también construyen a nuestros enemigos. Se viralizan mucho más los discursos del odio y confrontación, se crean realidades paralelas donde cada uno vive en sus narrativas, sin puntos de encuentro. Fue determinante para que se generaran ciertos hechos radicales, como el apoyo a Trump o a Milei mismo, o el acceso al discurso de ultraderecha de Europa y de América Latina, el movimiento antivacuna, terraplanista, etcétera. Da mucho para discutir, porque los algoritmos no se radicalizan por accidente, lo hacen porque están diseñados para captar tu atención.
-¿Cómo visualizás el futuro de la educación, en torno a todo lo que estuvimos conversando?
Honestamente, soy malísima anticipando. Me encanta pensar eso "yendo hacia atrás". Entrar a los textos de ciencia ficción y ver cómo algunas cosas que dijimos "esto nunca va a pasar" están pasando en este mismo momento. El otro día encontré un texto que se llama "Cuánto se divertían" de Isaac Asimov, que lo escribió hace más de 70 años.
Y es un cuento que narra la historia de una tal Margie, que una noche en su diario íntimo, en el 17 de Mayo del 215... escribe "Hoy Tommy encontró un libro de verdad" que era muy viejo, y cuenta que el abuelo de Margie contó también que cuando era chico tenía un abuelo que había vivido en una época en que los cuentos siempre estaban impresos en papel. "Se podían pasar las páginas amarillas y arrugadas -dice- y era divertido ver cómo las palabras se quedaban quietas y que incluso si volvías la hoja atrás permanecían en la página".
Creo que no solamente el futuro, creo que la democracia se está jugando también en los algoritmos.
Esto es una genialidad. Por eso te digo que me es muy difícil vaticinar, lo que sí creo es que tenemos la obligación de abrir el debate, de poner en marcha acciones que incluyan mecanismos de regulación, que puedan regular el contenido nocivo sin caer en la censura, pero que se regule de alguna manera. Hay que poner un límite a las tecnologías y también es muy importante trabajar en el desarrollo de la conciencia crítica.
A mí me parece que la educación digital crítica es fundamental, formar a los usuarios para que entiendan cómo operan estos algoritmos, cómo pueden leer críticamente y cómo pueden procesar la información que se le está presentando. Creo que no solamente el futuro, creo que la democracia se está jugando también en los algoritmos.
Mariano Sigman una vez comentaba, pensando en la regulación en Internet, que por cómo están hoy las cosas, dejar a tu hijo sólo navegando es como que no existan las leyes de tránsito, que la gente pueda ir a 300 km/h. y dejarlo salir a la calle sin protección. ¿Qué pensás de esto?
Está muy buena esa reflexión y esto es lo que a mí me hace pensar que el celular no tendría que estar en el aula. Entiendo que, por ejemplo, en la pandemia fue un poco la salvación de muchas familias, que no tenían acceso a una computadora y que por suerte tenían un celular. Yo en este momento estoy trabajando en Brasil por unos meses, y acá se prohibió completamente el uso del celular en la escuela. Y se encontraron con que los pibes están más conectados entre ellos y tienen más concentración. Tiene que ver un poco con lo que dice Mariano Sigman de poner un freno también a la utilización de esas tecnologías de manera abierta y sin límites.